La newsletter: solo cuando hay algo que contar
Tengo una regla para la newsletter: si no se lo contaría a un amigo, no sale. Por eso algunos meses no sale.
Leer más →Cada pocos meses alguien me pregunta cuándo vamos a buscar inversión. Esta es la respuesta larga, con lo que nos ha costado no hacerlo.
Cada pocos meses alguien me hace la misma pregunta.
«¿Y cuándo vais a buscar inversión?».
Lo preguntan con cariño. Como quien te pregunta cuándo te vas a casar: dando por hecho que es el siguiente paso natural y que tú simplemente vas con retraso.
La respuesta corta es que no lo sé. La larga es esta.
Yeray y yo empezamos Foxnice con 300 €. No es una cifra de marketing. Era lo que teníamos.
Desde entonces, ni un euro de inversores. Cada paso lo ha pagado un cliente. El cliente paga el trabajo, el trabajo paga el estudio y el estudio paga lo siguiente que queremos construir.
Así nacieron PagoCRM y el motor de reservas: con las horas que nos sobraban de los proyectos para clientes. Y con alguna que no nos sobraba.
Queda muy bonito en una frase. En el día a día, no tanto.
Significa que, cuando un club quería nuestra plataforma pero estaba esperando una subvención que podía tardar un año, la subvención acabamos siendo nosotros. Trabajo adelantado que solo recuperas si el cliente se queda.
Significa renunciar a dinero que te quita la concentración, porque no hay colchón para seguir esperando.
Significa revisar cada gasto y quedarte solo con lo que de verdad sostiene la empresa.
Y significa equivocarte con tu propio dinero. Que duele más, pero enseña más rápido.
Una ronda no te da tiempo. Te pone una cuenta atrás.
A cambio, nadie más vota.
Podemos decirle que no a un cliente que no encaja. A una función que luciría en una demo y que nadie usaría. A una fecha que solo existe para que alguien enseñe una gráfica en una reunión.
Podemos tomarnos nuestro tiempo. Crecer despacio no es una estrategia que se venda bien en LinkedIn, pero tiene una ventaja de la que nadie habla: te puedes equivocar sin dar explicaciones a nadie más que a tu socio.
El dinero de los clientes no tiene prisa. No te pide triplicar la facturación este año. Te pide que lo que vendes funcione el lunes.
No soy de los que dicen «nunca». Si algún día hay algo que solo se pueda construir con dinero de fuera, nos lo plantearemos. Con calma, que es como nos lo planteamos todo.
Pero, de momento, no nos ha hecho falta. Y cada mes que no hace falta es un mes en el que la empresa sigue siendo nuestra.
Así que, a la pregunta de cuándo vamos a buscar inversión, mi respuesta sincera es otra pregunta.
¿Para qué?