WordPress ya no tiene excusa (y lo dice alguien que vivió de él diez años)
Antes, un desarrollo a medida en Laravel era un lujo de miles de euros. Con la IA ya no lo es, y seguir usando la web como folleto empieza a salir caro.
Leer más →Clubes deportivos, alojamientos rurales, restaurantes. Nadie escribe artículos de opinión sobre ellos. Precisamente por eso me gusta construir para ellos.
Nadie ha conseguido nunca una ronda de inversión para cobrar las cuotas de un club de fútbol base.
Lo he comprobado. Bueno, no. Pero estoy bastante seguro.
Y es una de las razones por las que me gusta.
Fíjate en lo que construimos. PagoCRM cobra las cuotas de los clubes deportivos. Foxnice Booking gestiona las reservas de alojamientos. Y Foxnice Restaurant es para, bueno, restaurantes.
Nada de eso te lleva a un pódcast de startups.
Y nada de eso salió de una lluvia de ideas. Salió de los clientes. En 2020, en plena pandemia, buena parte de nuestro trabajo era para turismo rural y para los primeros cobros de clubes. En 2021 hicimos un motor de reservas y más clubes empezaron a cobrar con nosotros. Los productos son lo que pasa cuando ves el mismo problema tantas veces que volver a resolverlo a mano empieza a parecer absurdo.
Es mi tipo de idea favorita: la que no se te ocurre a ti. La que tus clientes te ponen delante una y otra vez hasta que por fin la coges.
Las mejores ideas de producto que he tenido no eran ideas. Eran la misma queja, oída las veces suficientes.
Creo que hay varias cosas que hacen de un sector poco atractivo un buen sitio para una empresa pequeña.
Los problemas son reales. El tesorero de un club persiguiendo cuotas no es un perfil inventado para una presentación. Es una persona con una hoja de cálculo y una paciencia que se le agota.
Hay menos competencia de la que parece. Los grandes van a por mercados grandes. Un nicho de clubes que cobran cuotas mensuales no parece gran cosa desde el despacho de un fondo de inversión. Desde el nuestro, parece más que suficiente.
Y los clientes no quieren novedades. Quieren que las cosas funcionen. Eso encaja con nosotros. Llevamos años aprendiendo que el buen mantenimiento es el que nadie nota. Un producto para un club debería ser igual: silencioso, fiable y olvidado hasta que hace falta.
No voy a fingir que todo son ventajas.
Los sectores aburridos cuestan más de explicar. Cuando le dices a alguien que haces software para cobrar las cuotas de los clubes, pone una cara muy concreta. He aprendido a convivir con esa cara.
También son más lentos. Los clubes, los alojamientos rurales y los restaurantes no cambian de herramienta cada trimestre. Eso es una maravilla cuando ya trabajan contigo y una desesperación mientras intentas que lleguen.
Y no hay glamur detrás del que esconderse. Ni anuncios de rondas ni fotos de equipo con confeti. Solo un producto que funciona, pagado con el trabajo para clientes, que crece al ritmo que permiten los clientes.
Que, sinceramente, es el ritmo que elegiría de todas formas.
Esto tiene que ver con cómo dirigimos la empresa. No queremos ser los más grandes. Queremos seguir siendo libres, y, por mi experiencia, esas dos cosas casi nunca caben en la misma empresa.
Un mercado pequeño y poco atractivo es un aliado natural para eso. Nadie va a meter millones para gritar más que nosotros. Nadie tiene prisa. Podemos ir despacio, con cuidado, y equivocarnos de vez en cuando sin dar explicaciones a nadie.
Así que sí, seguiré construyendo para clubes, alojamientos y restaurantes.
No porque sean emocionantes.
Sino porque pagan, se quedan y nunca me preguntan cuál es mi estrategia de salida.
P. D.: Mi estrategia de salida, que conste, es la puerta. Normalmente, hacia las siete.