WordPress ya no tiene excusa (y lo dice alguien que vivió de él diez años)
Antes, un desarrollo a medida en Laravel era un lujo de miles de euros. Con la IA ya no lo es, y seguir usando la web como folleto empieza a salir caro.
Leer más →Cuando un club dice que quiere que sus socios paguen con tarjeta, se imagina un botón. Montar un TPV virtual para clubes deportivos me enseñó todo lo que hay detrás.
Cuando un club dice «queremos que los socios paguen con tarjeta», se imagina un botón.
Un botón bonito. Azul, a poder ser.
Lo que hay detrás de ese botón me tuvo ocupado buena parte de agosto.
Te cuento.
Estábamos configurando un TPV virtual para los clubes que usaban nuestra herramienta de cobro de cuotas. Un TPV virtual es el terminal de pago online del banco: lo que hay entre la tarjeta del socio y la cuenta del club.
Lo hicimos dos veces. Primero en el entorno de pruebas, con tarjetas falsas y nada real, como quien ensaya una boda con las sillas vacías. Y después en real, donde cada error es dinero de alguien.
Detrás de ese botón azul hay muchos eslabones. El club tiene que tener el acuerdo adecuado con su banco. El banco tiene que activar el terminal online. Alguien tiene que recibir los datos técnicos y guardarlos bien. La web tiene que comunicarse correctamente con el terminal. Y todo hay que probarlo antes de que pague un solo socio.
Cada eslabón depende de una persona distinta. Normalmente, alguien del club, alguien en una oficina del banco y nosotros.
Por lo que he visto, la mayoría de los retrasos no vienen del código. Vienen de los huecos entre esas personas. Del correo que nadie reenvía. De la llamada que «ya hago yo el lunes».
Ya había conectado pasarelas de pago para tiendas online, así que pensé que un club sería lo mismo.
No lo es.
Una tienda suele tener un dueño que decide y que trata directamente con el banco. Un club tiene una junta, personas que pueden cambiar de una temporada a otra y, a menudo, alguien que se encarga de todo esto en su tiempo libre, entre entrenamiento y entrenamiento.
La tecnología es la misma. Las personas son completamente distintas.
Para un club deportivo, cobrar con tarjeta no es un problema técnico. Es un problema de coordinación con una parte técnica.
Por eso ahora me fijo en cosas que antes me parecían papeleo. Que haya una persona concreta del club, con nombre y apellidos, que hable con el banco. No «la junta». Que el terminal sea del club y esté a nombre del club, nunca de un voluntario y nunca nuestro. Y que alguien deje por escrito quién configuró qué, porque la temporada que viene puede haber otra persona al cargo.
Porque creo que ahí es donde se juega la confianza. Si pagar es incómodo, los socios lo dejan para más tarde. Si el tesorero no ve quién ha pagado, vuelve a sus hojas de cálculo de siempre. En los dos casos, el club deja de creer en la herramienta.
Así que el trabajo no termina cuando el terminal funciona. Termina cuando alguien del club lo entiende sin tener que llamarnos.
A partir de ahora quiero plantear cada puesta en marcha como un pequeño proyecto, no como una simple configuración. Una lista, personas con nombre y un día de pruebas. Al principio es más lento. Estoy convencido de que, en conjunto, es más rápido.
Cobrar con tarjeta parece un botón.
Para un club son varias personas, un banco y un día de pruebas. Y alguien tiene que contárselo.
P. D.: Si tu club quiere cobrar con tarjeta, no empieces preguntando de qué color va el botón. Empieza preguntando quién va a hablar con el banco.