Nuestros clientes son los únicos inversores que hemos tenido
Tenemos inversores desde el primer día, aunque nunca nos han pedido participaciones. Son nuestros clientes, y con sus facturas hemos pagado todos nuestros productos.
Leer más →Casi todos los emprendedores decimos el nombre de nuestra empresa antes que el nuestro. Por qué quería un sitio para pensar en voz alta al lado de Foxnice, no dentro.
Pregúntale a un emprendedor quién es y cuenta los segundos.
Casi todos decimos el nombre de la empresa antes que el nuestro.
Yo no soy una excepción. Durante años, «Met» ha sido sobre todo el que firma los correos de Foxnice. Y no pasa nada… hasta que te paras a pensarlo un momento.
Foxnice nació en 2014 con Yeray, 300 euros y sin dinero de nadie. Ha sido dos autónomos, después una sociedad civil y después una SL. Ha tenido oficina y ha dejado de tenerla. Ha hecho webs, después mantenimiento y después productos.
Las empresas cambian. Para eso están.
Y si una empresa va a cambiar, atarle tu nombre entero parece un poco arriesgado. Es como tatuarte el número de teléfono que tienes ahora.
Esa es la primera razón de esta web. No es para irme de Foxnice, sino para dejar de confundir las dos cosas.
Foxnice es algo que hemos construido Yeray y yo. Tiene clientes, productos, servidores y facturas. Y tiene que responder de lo que promete.
Yo soy el que aprendió a hacer webs a los doce años, solo, de noche y con cursos gratis por internet, en una casa donde nadie tenía una empresa. Esa persona existía antes que Foxnice, y me gustaría que tuviera su propio sitio para pensar en voz alta.
Tu empresa es algo que has construido. No debería ser lo único que dice quién eres.
Porque el blog de una empresa tiene una función: explicar qué hacemos, por qué funciona y para quién es. Es correcto. Va con americana.
Un blog personal puede decir «me equivoqué». Puede decir «no lo tengo claro». Puede hablar de crecer sin inversores sin que parezca que te está vendiendo algo.
Y hay una segunda razón, algo menos noble.
Llevo años diciéndoles a mis clientes que no dependan de un solo proveedor, de un solo canal o de un único cliente grande. Que repartan el riesgo. Hasta que un día miré mi propio nombre y vi que dependía exactamente de una sola cosa.
En casa del herrero, cuchillo de palo.
Esto no es una forma de vender Foxnice por la puerta de atrás. Si quieres una web o un plan de mantenimiento, la empresa tiene su propia puerta principal, y funciona perfectamente.
Tampoco es un proyecto de gurú. No tengo un curso ni un método con marca registrada. Tengo una empresa pequeña y rentable que, para el mundo startup, «no cuenta», y unas cuantas opiniones sobre por qué eso está bien.
Lo que quiero es más sencillo: que lo que he aprendido en doce años dirigiendo una empresa sin inversores esté escrito en algún sitio que sea mío. Con los errores incluidos. Sobre todo, con los errores.
Si dentro de diez años Foxnice sigue creciendo, genial. Mi nombre estará a su lado.
A su lado. No dentro.
P. D.: Sí, ya sé que escribir sobre mi nombre en una web que se llama como yo es un poco redundante.