Emprender es seguir decidiendo
Montar una empresa es la decisión fácil. Lo difícil son las diez mil que vienen después: casi todas pequeñas, muchas aburridas y algunas tomadas a horas en las que no se debería decidir nada.
Leer más →Tenemos inversores desde el primer día, aunque nunca nos han pedido participaciones. Son nuestros clientes, y con sus facturas hemos pagado todos nuestros productos.
Tenemos inversores desde el primer día.
Lo que pasa es que nunca nos han pedido participaciones.
Montamos Foxnice con 300 € y sin nadie detrás. Desde entonces, cada factura que mandamos a un cliente paga unas cuantas horas más de nuestros propios productos. PagoCRM, Foxnice Booking y Foxnice Restaurant no se han hecho con dinero propio: se han hecho con el de la agencia.
Y ese dinero, visto de cerca, es muy poco glamuroso.
Un día de octubre se publicó una vulnerabilidad grave en PHP. El parche oficial no saldría hasta la tarde.
Esa misma mañana escribí a nuestro proveedor de hosting: ¿podían actualizar los servidores en cuanto saliera? ¿Y qué pasaba con las versiones antiguas, que ya no reciben actualizaciones?
Me contestaron en minutos. No estaban esperando el parche: ya estaban bloqueando las vías por las que se podía aprovechar el fallo. A primera hora de la tarde lo tenían resuelto en todos los servidores, antes incluso de que saliera la corrección oficial.
Esa es la idea: hacerle al proveedor las preguntas incómodas antes de que te las haga un cliente a ti.
El resto del día fue trabajo de agencia normal. Del que paga las facturas. Y, de paso, los productos.
Hay algo que no siempre digo en voz alta. Es fácil sentir un poco de vergüenza por el trabajo de agencia, como si fuera lo que haces mientras esperas a que despegue el negocio «de verdad». Como el músico que toca en bodas hasta que le salga el disco.
Yo no lo veo así. La agencia no es la sala de espera. Es el inversor.
Nuestros clientes son los únicos inversores que hemos tenido, y nunca nos han pedido nada a cambio salvo que las cosas funcionen.
Pasarse una mañana tapando un agujero de seguridad no te distrae del producto. Es lo que hace que siga entrando dinero. Si pierdes la confianza de tus clientes, el producto se queda sin su único financiador.
Y lo mismo pasa con las mejoras pequeñas que nadie pide. Un aviso automático antes de cada reunión, un resumen diario de la agenda… No venden nada, pero cada fricción que eliminas son horas que vuelven al producto.
Si tuviera que decirle una sola cosa a alguien que empieza hoy, sería esta: no necesitas un inversor para crear un producto. Necesitas clientes que confíen en ti y la disciplina de apartar una parte de lo que te pagan.
Es lento. Avanzas al ritmo de tus clientes, no al de una ronda de financiación. Es el precio de que la empresa siga siendo tuya.
Tiene menos glamur que una ronda, sí. Pero también es mucho más difícil de perder.
Cada arreglo, cada entrega y cada factura son un pequeño voto por la empresa que queremos ser: una que rinde cuentas a sus clientes, no a un consejo de administración.
Así que sí, siempre hemos tenido inversores.
Empezamos con 300 €. Todo lo demás lo ha pagado gente que solo quería que su web funcionara.
P. D.: Nuestras juntas de accionistas se llaman «tickets de soporte». Y no falta nadie.