WordPress ya no tiene excusa (y lo dice alguien que vivió de él diez años)
Antes, un desarrollo a medida en Laravel era un lujo de miles de euros. Con la IA ya no lo es, y seguir usando la web como folleto empieza a salir caro.
Leer más →Nadie me ha pedido nunca una función. Me han pedido cientos, pero lo que querían de verdad era un dolor de cabeza menos.
Nadie me ha pedido nunca una función.
Me han pedido cientos. Pero, en realidad, ninguno me estaba pidiendo una función.
Me estaban pidiendo un dolor de cabeza menos.
Cuando un cliente te manda una lista de peticiones, es tentador leerla como la lista de la compra. Punto uno, punto dos, punto tres. Hecho, hecho, hecho.
Así es como acabas con un programa que lo hace todo y que nadie sabe muy bien cómo usar.
Una petición es la apuesta de un cliente por una solución. Normalmente, una apuesta razonable. Pero debajo hay un problema, y lo que importa es el problema. Dos clubes pueden pedirte dos botones completamente distintos y querer exactamente lo mismo: dejar de perseguir a la gente para que pague.
Una función es lo que el cliente pide. Un problema es lo que pagaría por dejar de tener.
PagoCRM no empezó como una idea apuntada en una servilleta. No creo haber tenido nunca una buena idea en una servilleta. Mis servilletas son, sobre todo, de café.
Empezó porque los clubes se chocaban una y otra vez contra el mismo muro: cobrar las cuotas. Quién ha pagado, quién no, quién dijo que pagaba el viernes hace tres viernes. Ya en 2020 montábamos los primeros cobros para clubes dentro del trabajo de la agencia. El mismo problema, otro club, otra vez.
Llega un momento en que la repetición canta. Cuando no paras de resolver el mismo problema a mano, ya no estás haciendo proyectos. Estás haciendo un producto, y lo estás haciendo mal.
Es el único tipo de producto del que me fío: el que un problema te obliga a construir.
Esto es lo que he acabado pensando sobre los productos, sobre todo cuando nadie te financia.
Cada función que añades es una función que tendrás que mantener. Para siempre. Cada una necesita soporte, pruebas y explicaciones. Una startup con inversores puede permitirse construir diez cosas y ver cuál cuaja. Nosotros no. Cada hora que dedicamos a PagoCRM la paga una hora de servicio a un cliente.
Así que la pregunta que intento hacerme no es «¿es una buena función?». Casi todo parece una buena función si entornas los ojos.
La pregunta es: ¿cuántos clubes tienen este problema y, si lo resuelvo, cuánto se les facilita la semana?
Si la respuesta es «un club» y «un poco», puede esperar. Si es «muchos» y «mucho», pasa por delante.
Suena frío. Creo que es todo lo contrario. Decir que sí a todo es la forma de empeorar un producto para todos, incluido el cliente que lo pidió.
Los clientes no notan las funciones. Notan los problemas que desaparecen.
La cuota que se cobró sin que nadie tuviera que mandar tres recordatorios. El recibo que no tuvieron que hacer a mano. El domingo por la tarde que no pasaron delante de una hoja de cálculo.
Nada de eso parece una función. Parece que no ha pasado nada. Que, como ya he dicho alguna vez sobre el mantenimiento, es lo más difícil de vender y lo único que merece la pena vender.
Nadie me ha pedido nunca una función.
Me piden menos problemas. Las funciones son solo la forma de conseguirlo.
P. D.: Si algún día ves en PagoCRM un botón de «hacerlo todo», es que nos han hackeado.