WordPress ya no tiene excusa (y lo dice alguien que vivió de él diez años)
Antes, un desarrollo a medida en Laravel era un lujo de miles de euros. Con la IA ya no lo es, y seguir usando la web como folleto empieza a salir caro.
Leer más →En mayo pusimos en marcha PagoCRM club por club, cada uno con su propio TPV, su dirección web y su certificado. Es más lento que un sistema compartido. Y precisamente de eso se trata.
Buena parte de mi mes de mayo se fue en escribir a bancos.
No a inversores, ni a clientes. A bancos.
Es lo que pasa cuando decides que cada club tenga su propio TPV. Hay una forma más rápida de hacerlo, pero decidimos no tomarla.
PagoCRM es nuestra plataforma para que los clubes deportivos cobren las cuotas de sus jugadores. Esta primavera dejó de ser una promesa y empezó a funcionar de verdad. Y ponerla en marcha resultó ser el mismo baile, club tras club.
Pedirle al banco del club un TPV virtual a nombre del club. Configurarlo primero en modo de pruebas, nunca directamente en real. Crear una dirección web dentro del propio dominio del club, para que las familias paguen en la web del club. Activar un certificado de seguridad. Probar un pago. Y solo entonces, ponerlo en real.
Clubes distintos y bancos distintos. Cada banco con sus formularios, sus contactos y su ritual para pasar un TPV de pruebas a real.
A final de mes tenía el correo lleno de conversaciones que parecían iguales y eran todas un poco distintas. Como un juego de las siete diferencias que nadie había pedido.
Hay una forma más fácil, y es evidente: una sola cuenta de cobro, la nuestra. El dinero de todos los clubes entra por nosotros y luego se lo pasamos a cada uno.
Una sola configuración en lugar de muchas. Un club dado de alta en una tarde en lugar de en semanas.
Entiendo que tiente. Sobre todo mientras un banco se toma su tiempo para contestar.
Pero no quiero estar en medio del dinero de un club. Si las cuotas van directamente de las familias a la cuenta del club, el club siempre tiene el control. Y si algún día se va, sus cobros siguen siendo suyos.
Además, así nunca tenemos que explicar por qué el dinero de un club está en nuestra cuenta.
Si vendes confianza, no te pongas entre el cliente y su dinero.
Mucho tiempo.
Cada club nuevo es un pequeño proyecto con pasos que no controlo. Un banco puede tardar días en contestar. Un certificado necesita que lo active otro. Pasar de pruebas a real es otra ronda de correos.
Te soy sincero: frustra. Convencer a un club puede ser cuestión de una o dos reuniones. Ponerlo en marcha puede llevar semanas.
Y no crece de forma bonita. Diez clubes son el papeleo de diez bancos.
Lo que lo hace llevadero es aburrido. La misma lista, en el mismo orden, cada vez. Pedir el TPV el mismo día que el club dice que sí, porque el banco es el cuello de botella. No saltarse nunca la prueba, porque un cobro erróneo a una familia cuesta más confianza que una semana de retraso. Y decirle al club con sinceridad cuánto va a tardar, porque si prometes días y son semanas, el retraso pasa a ser tuyo aunque la culpa sea del banco.
Y el nombre del club en todo: su dominio, su cuenta, su TPV. Nosotros somos la herramienta, no los dueños.
Una startup con inversores necesita gráficas de crecimiento. Una puesta en marcha lenta asustaría a cualquier inversor.
Nosotros no tenemos inversores. El estudio paga las facturas, así que el producto puede crecer al ritmo que conviene a los clubes, no al que queda bien en una presentación.
Un TPV compartido habría sido más rápido para nosotros.
Un TPV propio es mejor para ellos.
Y son ellos los que pagan.
P. D.: Si algún banco está leyendo esto: soy el de los correos casi idénticos. Hola otra vez.