Nuestros clientes son los únicos inversores que hemos tenido
Tenemos inversores desde el primer día, aunque nunca nos han pedido participaciones. Son nuestros clientes, y con sus facturas hemos pagado todos nuestros productos.
Leer más →Lo difícil de pasar de dos autónomos a una sociedad no es el papeleo. Son las preguntas que llevas años sin hacerte.
Lo difícil de pasar de dos autónomos a una sociedad no es el papeleo.
Son las preguntas que llevas años sin hacerte.
Durante años, Foxnice han sido dos autónomos trabajando como un solo estudio. Yeray y yo. Dos altas, dos listas de obligaciones y una misma idea de lo que estábamos construyendo.
Funcionaba. Pero empezaba a quedarse pequeño para lo que queríamos hacer. Como un piso compartido, que está genial hasta que queréis compraros un sofá a medias.
Así que a mediados de octubre contactamos con una gestoría para estudiar el paso a una sociedad limitada. Los primeros intentos de llamada no llegaron a nada: era final de trimestre y su teléfono no paraba de sonar. Le mandé unos cuantos huecos de esa semana y dejé que eligiera ella. Le dije que no era urgente, pero que queríamos empezar a atarlo.
Quedamos un jueves a mediodía, en su oficina.
Eso tenía que ser lo fácil. Y lo fue.
Creo que llevaba tiempo aplazándolo.
No por los formularios, sino porque convertirse en sociedad significa poner por escrito cosas que, entre dos socios, siempre se habían dado por entendidas.
Quién decide qué. Qué pasa si uno de los dos quiere dejarlo. Qué hacemos con el dinero que entra en un buen año. Cómo valoramos el tiempo que pone cada uno.
Cuando sois dos autónomos, podéis dejar esas preguntas en el aire durante años. Una sociedad no te lo permite.
Y me daba un poco de miedo que decirlas en voz alta las convirtiera en problemas. Como si las preguntas fueran contagiosas.
Una sociedad no crea las conversaciones difíciles entre socios. Solo te impide seguir evitándolas.
La de cómo salir es la peor. Es incómodo hablarla el primer día, pero es mucho peor hablarla el último. Con el dinero pasa lo mismo: acordad las normas antes de que haya dinero encima de la mesa, no cuando ya está ahí mirándoos a los dos.
Y la más básica de todas: ¿estamos construyendo un estudio que paga las facturas o una base para crear nuestros propios productos? Las dos cosas están bien. Lo que no está bien es no estar de acuerdo sin saberlo.
Empezamos Foxnice con 300 € y sin inversores. Todo lo que tenemos lo han pagado, poco a poco, los proyectos de nuestros clientes.
Esa lentitud es una elección: los servicios financian el producto, y la libertad va por delante del tamaño.
Pero crecer así necesita un recipiente. Dos autónomos por separado no pueden tener fácilmente unos ahorros en común, ser dueños de un producto compartido ni planificar a varios años vista como si fueran una sola cosa.
Una sociedad sí. No porque sea más grande, sino porque es más clara.
La gestora se encargará de los formularios, los pasos y los plazos. Ese es su trabajo. El nuestro es otro: entrar en esa oficina habiéndonos puesto ya de acuerdo en lo que vamos a hacer oficial.
Sobre el papel, estamos a punto de pasar de dos autónomos a una sociedad.
En la práctica, el cambio empezó cuando dijimos en voz alta lo que siempre habíamos dado por hecho.
P. D.: Si tienes socio y nunca habéis hablado de cómo vais a gestionar los desacuerdos, tengo una mala noticia: lo vais a descubrir igualmente.