ESCRITOS

Una fundación deportiva me pidió siete funciones y dije que no a una

Una fundación deportiva nos trajo siete peticiones para PagoCRM. Dije que sí a seis. Y el no fue el que más me enseñó.

Decir que sí es fácil. El día que lo dices, sale gratis.

Lo pagas después. Con intereses.

Una fundación deportiva quería pasar el cobro de sus cuotas a PagoCRM. Después de una reunión, volvieron con una lista de siete cosas que necesitaban.

Exportar las cuotas de la temporada a una hoja de cálculo. Exportarlas también en el formato que piden para Hacienda, porque como fundación tienen que presentarlo. Recibos en PDF de las cuotas pagadas. Enviar esos recibos por correo desde el panel de administración. Ver las autorizaciones de cada jugador en su ficha. Y que los entrenadores también pudieran verlas.

Y la número tres: crear artículos de ropa, como una camiseta o unos pantalones, y asignarlos directamente a un jugador.

Les respondí punto por punto. Seis no estaban disponibles todavía, pero las teníamos previstas para la siguiente temporada.

La número tres: no.

Una reforma con nombre bonito

No era una mala idea. Nos gustó, y ni siquiera eran el primer club que la pedía.

Pero cuando nuestros programadores la analizaron, vieron que no se quedaría en una sola función. Obligaba a modificar otras partes del programa: las exportaciones, los recibos, la facturación. Partes de las que dependen todos los demás clubes.

Es como pedir una estantería nueva y descubrir que, para que quepa, hay que mover la pared de la cocina.

Una petición que parece una función, pero cambia varias partes del programa, no es una función. Es una reforma con un nombre bonito.

Así que les dije que la teníamos apuntada como interesante, pero sin fecha. Y no lo dejé en un no a secas: les ofrecí una forma sencilla e independiente de vender ropa, como ya hacen otros clubes, sin ningún coste para ellos.

Decir que no a una función es la forma de cumplir lo que prometes con las otras seis.

Al día siguiente hablamos por teléfono y acordamos qué era lo más importante para ellos: la exportación para Hacienda. Estaría funcionando antes de enero, a tiempo para presentarla. El resto llegaría a lo largo de la temporada.

Prioridades claras, fechas claras y un no sincero.

Todo el instinto decía que sí

Decirle que no a un club que está a punto de entrar incomoda. Todo el instinto de una agencia pequeña te dice: di que sí y ya lo resolverás.

El problema del «ya lo resolverás» es que un cambio en la facturación no afecta solo al club que lo pide. Afecta a todos los clubes que cobran sus cuotas con la plataforma. El favor a uno se convierte en el fallo de todos.

Al decir que no, asumía el riesgo de que se fueran por una función. Preferí ese riesgo al otro.

Y creo que la lista ayudó. Cuando respondes a siete puntos uno a uno, un no deja de sonar a «no nos apetece». Suena a que alguien se ha leído de verdad lo que escribiste.

PagoCRM lo pagan nuestros servicios y los clubes que le confían sus cuotas. No hay dinero de inversores para asumir una reforma que rompa la facturación de todos. Cada hora de desarrollo tiene que mejorar el producto para todos los clubes, no solo para el que lo pide hoy.

Esa es la parte de no tener inversores que nadie sube a Instagram: no te puedes permitir decir que sí a todo. Que, mira por dónde, también es una ventaja.

Seis síes les demostraron que les escuchábamos.

Un no protegió el producto para todos los demás.

P. D.: La camiseta se puede seguir vendiendo. Lo que no se puede es mover la pared de la cocina.