ESCRITOS

No meto dinero en cosas que no sé explicar

Mi norma con el dinero cabe en un pósit: si no lo sé explicar, no meto dinero. No es brillante, pero es la única forma que conozco.

Tengo una norma con el dinero.

Es tan sencilla que casi da vergüenza.

Si no lo sé explicar, no meto dinero.

Y no me refiero a explicarlo como un experto, sino como se lo contaría a un amigo tomando un café. ¿Adónde va el dinero? ¿Qué hace allí? ¿Cómo vuelve? ¿Y qué puede salir mal por el camino?

Si me atasco en cualquiera de esas preguntas, la respuesta es no. Aunque parezca que todo el mundo a mi alrededor se está forrando. Sobre todo entonces.

Antes de seguir: esto no es un consejo. Ni sé darlos ni pretendo hacerlo. Es cómo funciona mi cabeza con el dinero, y creo que dice más de mí que del dinero.

De dónde sale la norma

En mi casa no había empresarios ni nadie a quien preguntar nada de esto. Aprendí a hacer webs con cursos gratis, de noche. Y sobre el dinero aprendí igual: despacio, solo y con un sano miedo a lo que no entendía.

Cuando Yeray y yo arrancamos Foxnice sin dinero de nadie, ese miedo nos vino bien. No podíamos permitirnos perder lo que no teníamos. Así que solo gastábamos en lo que veíamos que funcionaba.

Y la costumbre se quedó.

El mejor ejemplo es la propia agencia. La explico de un tirón: un cliente tiene un problema, se lo arreglamos, el cliente paga y parte de ese dinero financia nuestros productos. Sin magia. Sin una historia que necesite una presentación.

Es lento. Pero sé exactamente por qué funciona y cómo podría dejar de funcionar.

Si necesitas una historia complicada para explicar dónde está tu dinero, probablemente no está donde crees.

Lo que me cuesta la norma

Mentiría si dijera que esta norma sale gratis.

Seguro que me he perdido cosas que subieron como la espuma. Cosas que no entendía y que no toqué mientras a otros les iba de maravilla. Pasa, y lo llevo bien.

Lo que llevaría mucho peor es perder dinero en algo que ni siquiera sabría describir. Perder en una apuesta que entendías es una lección. Perder en una que no entendías es ruido con factura incluida.

También me convierte en un aguafiestas en ciertas conversaciones. Cuando alguien se emociona con lo próximo que lo va a petar, mi primera pregunta es «¿y cómo gana dinero?». Casi nunca es la pregunta que esperan.

Qué significa «saber explicarlo»

La trampa, creo, es confundir «he oído hablar mucho de esto» con «lo entiendo».

Lo familiar se disfraza de conocimiento, pero no lo es. Puedo oír hablar de algo todos los días durante un año y seguir sin saber decirte cómo falla.

Así que mi prueba no es «¿sé qué es esto?», sino «¿sé cómo puede salir mal?». Si soy capaz de enumerar cómo se rompe, empiezo a entenderlo. Si solo sé enumerar cómo gana, solo estoy ilusionado.

Es el mismo instinto que uso con los clientes. Una web que entiendo es una web en la que sé por dónde suele romperse. Y el dinero no merece un listón más bajo que un formulario de contacto.

Así que la norma se queda. Corta, algo sosa y del tamaño de un pósit.

Si no lo sé explicar, no lo compro.

Y si lo explico con demasiada facilidad, lo vuelvo a mirar.