Nuestros clientes son los únicos inversores que hemos tenido
Tenemos inversores desde el primer día, aunque nunca nos han pedido participaciones. Son nuestros clientes, y con sus facturas hemos pagado todos nuestros productos.
Leer más →Estudié y trabajé en Barcelona, y después monté Foxnice desde Olot y Girona. Estar lejos de la gran ciudad tiene un precio. Y también un descuento que casi nadie se acuerda de contar.
Cada vez que digo que Foxnice es de Girona, alguien me pregunta cuándo nos vamos a Barcelona.
Como si Girona fuera una sala de espera.
No lo es. Pero tampoco voy a venderte que sea el paraíso.
No hablo desde un pueblo idealizando la gran ciudad desde lejos. Estudié en la UPC y trabajé en Barcelona antes de lanzarme con Foxnice. Sé lo que es tenerlo todo una hora más cerca: las empresas, los eventos y la gente que te puede contratar.
Y también conozco el otro lado.
En agosto de 2012 programaba la API de una startup de Barcelona desde Olot. Su oficina estaba allí y mi mesa, aquí. Al código le daba igual.
Ahí entendí algo que sigo creyendo: no hace falta estar donde está el dinero. Hace falta serle útil.
La primavera siguiente me di de alta como autónomo en Olot. Y Foxnice creció desde aquí, entre Olot y Girona, con Yeray.
Seamos sinceros con el precio, porque lo hay.
Pierdes los encuentros casuales. En una ciudad grande te pasan cosas solo por estar allí. Un café puede acabar en un proyecto y una charla, en un cliente. Aquí pasan muy pocas cosas por casualidad. Si quieres algo, tienes que ir a buscarlo.
Pierdes algo de credibilidad ante cierta gente. Hay un tipo de cliente que da por hecho que, si no estás en Barcelona, serás más barato, más pequeño o menos serio. A veces acierta en las dos primeras.
Y pierdes ambiente, la sensación de formar parte de algo. Fuera de la gran ciudad, el «ecosistema tecnológico» a veces parece reducirse a ti, a tu socio y a un router con mucha paciencia.
Y, sin embargo…
Tus costes son más bajos. No tiene ningún glamur, pero para una empresa que empezó con 300 € y sin inversores, tener costes bajos no es un detalle. Es parte de la diferencia entre necesitar una ronda y no necesitarla.
Estar lejos de la gran ciudad sale caro en contactos y barato en todo lo demás. Para una empresa sin inversores, es un buen trato.
Ganas concentración. Hay menos ruido, menos eventos a los que sientes que deberías ir y menos gente contándote qué se lleva este trimestre. Te pones a trabajar y punto.
Y te acercas a clientes en los que muchas veces nadie se fija. Pequeños negocios, clubes, alojamientos rurales… gente que no lee ninguna newsletter de startups. Tienen problemas de verdad y pagan para que se los resuelvan. Y, por lo que yo he visto, nadie se pelea mucho por ellos.
No creo que haya una respuesta correcta para todos. Hay una respuesta correcta para cada empresa.
Si necesitas mucho dinero y rápido, quizá tengas que estar donde se mueve ese dinero. Lo entiendo.
Si lo que quieres es libertad, estar lejos ayuda más de lo que molesta. Hay menos presión para parecerte a los demás y menos tentación de crecer solo porque todos los que te rodean crecen.
Para nosotros ha sido lo segundo.
Así que no, no nos vamos a Barcelona.
Barcelona puede venir cuando quiera. Ya vino una vez, en 2012. Solo que mandó el trabajo por correo.
P. D.: El tren de Girona a Barcelona tarda menos de una hora. Todavía no he encontrado ninguno que te lleve de ir de culo a ser libre.