ESCRITOS

Llevamos el mismo producto a un segundo sector sin construir otro

Lo mejor que construimos en septiembre fue nada. Llevamos PagoCRM a las asociaciones culturales cambiando las palabras, no el código.

Lo mejor que construimos en septiembre fue nada.

Ni una app nueva, ni una marca nueva, ni una sola función nueva.

Y aun así, llegamos a un público nuevo.

PagoCRM nació para los clubes deportivos: cuotas mensuales, familias y tarjetas que fallan en el peor momento. Pero el problema nunca fue cosa del deporte. Es de cualquier grupo de personas que paga una cuota periódica para formar parte de algo.

Las asociaciones culturales encajan como un guante. Socios, cuotas periódicas y, muchas veces, voluntarios encargándose de la gestión en su tiempo libre. Todo el problema y ninguna herramienta.

Así que, a mediados de septiembre, empecé a escribir a asociaciones. Las cuotas de los socios cobradas de forma automática, sin hojas de cálculo ni gestiones manuales. Con un precio pensado para asociaciones y una demostración de diez minutos.

No un producto nuevo. El mismo, explicado con sus palabras.

La tentación de hacer algo «para ellos»

El instinto natural es justo el contrario.

Cuando aparece un tipo nuevo de cliente, es tentador construir algo solo para él. Otras pantallas, otras funciones y quizá otro nombre. Parece más serio. Más respetuoso.

Pero también duplicaría el trabajo, dividiría nuestra atención y lo retrasaría todo varios meses.

Es como mudarte de casa cada vez que viene un amigo nuevo a cenar. Muy hospitalario, pero agotador.

Cada tipo nuevo de cliente parece merecer algo propio. Casi nunca es así. Lo que merece es que lo entiendan.

Así que cambiamos la forma de contarlo. Una página para ellos, en su idioma, y una demostración lo bastante corta como para que un voluntario la vea a la hora de comer. Si las asociaciones acaban necesitando algo que los clubes no necesitan, lo oiremos. Y lo construiremos entonces. No antes.

Un segundo sector no es un segundo producto. Es la misma solución, contada a alguien que tiene el mismo problema.

Probar barato

Esto, de momento, no va de ganar dinero con las asociaciones. Va de descubrir si el producto sirve fuera de su sector original. Y un precio ajustado es la forma más barata de tener esa respuesta.

Además, los lanzamientos tienen que ser baratos por cómo trabajamos. Los proyectos para clientes mantienen la luz encendida, y los productos crecen al lado, despacio, pagados con ese trabajo.

Así es crecer sin prisas. No puedes pasarte seis meses construyendo una versión que nadie ha pedido. Pero sí puedes cambiar una página, mandar unos cuantos correos y ver quién contesta.

Sinceramente, lo prefiero así. Las limitaciones son muy buenas editoras.

Podríamos haber construido un segundo producto.

En lugar de eso, encontramos un segundo público para el primero. Sin escribir ni una línea de código.

P. D.: Lo más difícil del lanzamiento fue resistir las ganas de añadir una función. Sigue en mi lista. Tachada.