Nuestros clientes son los únicos inversores que hemos tenido
Tenemos inversores desde el primer día, aunque nunca nos han pedido participaciones. Son nuestros clientes, y con sus facturas hemos pagado todos nuestros productos.
Leer más →Nadie te avisa del orden. Primero hay gente que depende de ti. Después, mucho después, empiezas a ganar bien. Y entre una cosa y otra hay una etapa que nadie pone en el folleto.
Nadie te avisa del orden.
Crees que funciona así: montas una empresa, ganas dinero y luego asumes responsabilidades.
Es al revés.
La primera vez que un cliente depende de ti, no estás ganando mucho. Quizá nada digno de mención. Pero su web está funcionando, sus correos pasan por tu servidor y sus clientes reservan con algo que has hecho tú. Si se rompe un domingo, el domingo es tuyo.
El dinero llega después. Mucho después. La responsabilidad llega el día que dices que sí.
En toda empresa pequeña hay una etapa que no aparece en las historias de éxito.
Es la etapa en la que ya te comportas como una empresa de verdad, porque hay gente que cuenta contigo, pero todavía no ganas como una.
Contestas a horas raras. Arreglas cosas que, técnicamente, no eran culpa tuya. Te preocupas por clientes a los que cobras muy poco, porque cobrarles poco no hace que su problema sea más pequeño.
Yeray y yo construimos Foxnice sin inversores y sin colchón, así que esa etapa la conocemos bien. Y me imagino que casi todo el que construye algo con su propio dinero, también.
La responsabilidad llega el día que dices que sí. El dinero llega cuando le da la gana.
Cuando estás en esa etapa, la tentación es pensar que es injusto. Haces el trabajo de una empresa y cobras como si fuera un pasatiempo.
En parte es verdad. En parte es señal de que estás poniendo mal los precios, que daría para otro artículo y, probablemente, para otra sesión de terapia.
Pero, en parte, creo que es simplemente cómo funcionan las cosas. La confianza llega antes que los ingresos. Nadie te paga bien hasta que has demostrado que estarás ahí cuando algo se rompa. Y solo puedes demostrarlo estando ahí cuando algo se rompe, antes de que nadie te pague bien.
Es el problema del huevo y la gallina, solo que tú eres la gallina y, además, el que madruga.
Y hay algo que te da esa etapa y que el dinero no compra: la costumbre de tomarte en serio a los clientes desde el primer día. No cuando son grandes ni cuando pagan bien. Desde la primera web.
Si empiezas con dinero de otros, un sueldo cómodo y un equipo, me imagino que aprendes muchas cosas. No estoy seguro de que aprendas esta.
Poca cosa. No soy coach.
Solo esto: si ya hay gente que depende de ti y todavía no ganas mucho, no estás fracasando. Es el orden normal de las cosas.
Asegúrate de que el dinero acabe llegando. Sube los precios cuando puedas. Di que no cuando toque.
Pero no les guardes rencor a los clientes que confiaron en ti cuando, sobre el papel, valías poco. Fueron ellos los que escribieron ese papel.
El dinero llega tarde. Siempre ha sido así.
El truco está en seguir ahí cuando llegue.
P. D.: Si todavía tienes los domingos libres, probablemente aún no tienes clientes. Disfrútalos.