Nuestros clientes son los únicos inversores que hemos tenido
Tenemos inversores desde el primer día, aunque nunca nos han pedido participaciones. Son nuestros clientes, y con sus facturas hemos pagado todos nuestros productos.
Leer más →Durante diez años, Foxnice vendió un poco de todo. En octubre le propuse a Yeray crecer alrededor del mantenimiento de WordPress y quitar los servicios que no aportan.
Tardé diez años en escribir un correo muy corto.
La idea era sencilla: dejar de intentar venderlo todo.
Foxnice nació en 2014 con 300 €. Con los años hemos ofrecido muchísimos servicios distintos. Algunos se ganan su sitio y otros no. Y todos consumen tiempo.
Una carta de servicios larga da sensación de seguridad. Cada servicio nuevo es una cosa más que vender, una forma más de que cuadren las cuentas del mes. Durante mucho tiempo, decir que no a un tipo de trabajo me parecía decirle que no al dinero.
Es como el restaurante con una carta de cuarenta páginas. Impresiona, hasta que te das cuenta de que la paella y el sushi salen del mismo congelador.
El 21 de octubre le escribí a Yeray. Después de diez años, tengo claro que el mantenimiento de WordPress es algo que necesita casi cualquier empresa y algo que dominamos. Así que es ahí donde tenemos que crecer.
El plan que le propuse era corto:
Hacía falta dedicarle varios días seguidos, sin nada más de por medio. Así que le pregunté a Yeray cuándo podíamos hacerlo. Me contestó ese mismo día: todavía no tenía fecha, pero creía que hacia mediados de noviembre estaríamos más libres.
Esa respuesta me gustó más que un «venga, mañana». Un cambio así necesita varios días de concentración de los dos. Mejor esperar a tenerlos que hacerlo a medias.
Diez años te enseñan lo que sabes hacer. El siguiente paso es decidir qué vas a dejar de hacer.
Ese mismo mes, varias cosas ya iban en la misma dirección.
Estábamos montando un sistema de tickets conectado a un buzón exclusivo para clientes: todas las peticiones en un solo sitio, en lugar de repartidas entre correos sueltos.
Y guardamos una copia de la web antigua antes de tocar nada. No se tira una casa sin mirar antes qué hay dentro.
El correo era corto. Lo que había detrás, no tanto.
Lo que cuesta ver es lo que te cuesta decir que sí a todo. Cada servicio necesita sus propios conocimientos, sus herramientas y su soporte. Cuantas más cosas vendes, más difícil es ser excelente en alguna.
Lo difícil no es elegir el mantenimiento. Eso es evidente. Lo difícil es aceptar que algunas cosas que llevamos años ofreciendo quizá no merezca la pena conservarlas. Un pequeño beneficio que se come tu foco es una pérdida que todavía no has contabilizado.
Sin inversores, nuestros servicios pagan nuestros productos. Y eso solo funciona si los servicios son eficientes, repetibles y rentables. Una lista larga de servicios parece crecimiento, pero muchas veces solo son más formas de estar ocupado.
Libertad antes que tamaño. Vender menos cosas también forma parte de eso.
Durante diez años hemos ofrecido un poco de todo.
Ahora elegimos por qué queremos que se nos conozca.
P. D.: Diez años para un correo de cinco líneas. A este ritmo, la web nueva va a ser un haiku.