ESCRITOS

Agosto es cuando más te necesitan tus clientes

En agosto el país entero se apaga. Las webs de tus clientes, no. Cuando eres pequeño, el mito de parar en verano merece una segunda lectura.

En agosto, España se apaga.

Las webs, no.

Todo el mundo tiene su respuesta automática: «Volveré el 1 de septiembre». Es prácticamente una tradición nacional, entre la paella y quejarse del calor.

Cuando eres una empresa grande, no pasa nada. Alguien se queda de guardia. Hay turnos y hay un plan.

Cuando sois dos, estás tú.

El mes en que tus clientes tienen más trabajo

Esto es lo que nadie te cuenta cuando montas una empresa de servicios.

El mes en que tus clientes tienen más trabajo no es tu mes más tranquilo. Muchas veces es justo al revés.

Piensa en quién usa internet en agosto. Gente reservando una casa rural, buscando dónde comer en vacaciones o comprando lo que se olvidó meter en la maleta. Parte de nuestros clientes se dedican al turismo rural, y para ellos estas son las semanas que cuentan. Este año más que nunca, después de una primavera con todo cerrado.

Así que, en agosto, su web no es un folleto. Es la caja registradora.

Y si la caja se rompe el 15 de agosto, nadie va a aceptar «la agencia está de vacaciones» como respuesta. Ni sus clientes, ni ellos, ni yo, si soy sincero.

Tu respuesta automática de vacaciones es una idea preciosa. Pero los clientes de tus clientes no la han leído nunca.

El mito de parar en verano

No digo que no tengas que descansar. Tienes que hacerlo. Quemarte en octubre no es ningún plan de negocio.

Lo que digo es que la imagen del pequeño empresario con el móvil apagado tres semanas es, para la mayoría, un mito. Bonito, eso sí. Y copiado de empresas que tienen a otra persona para coger el teléfono.

Cuando eres pequeño, no paras. Descansas de otra manera.

Aprendes a descansar con un ojo abierto. Haces menos trabajo nuevo y vigilas más. Pasas los proyectos grandes a septiembre y mantienes vivo lo esencial. Coges días, no semanas. Avisas a los clientes de que irás más lento, y lo cumples, pero no desapareces.

Es menos romántico que una hamaca, pero también más honesto.

Por qué no me molesta

Podría verlo como una carga: todo el mundo en la playa y yo mirando un servidor.

Prefiero verlo de otra forma.

Si nuestros clientes nos necesitan más justo cuando todos los demás han desaparecido, eso no es una carga. Es todo el valor de lo que hacemos. Estar disponible en octubre lo hace cualquiera. Estar disponible en agosto es, creo, lo que hace que un cliente se quede durante años.

Y los clientes que se quedan años son los que lo pagan todo: los productos que queremos construir, los meses que podemos dedicar a una idea sin pedir permiso a nadie… La libertad, vaya.

Prefiero ganarme esa libertad en agosto que pedírsela a un inversor en enero.

Así que sí, descansaré. Un poco.

Con el portátil cerca y las notificaciones activadas.

P. D.: Si me escribes el 15 de agosto y te contesto en diez minutos, no se lo digas a nadie. Me estropeas la imagen.